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martes, 17 de enero de 2017

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "SAN MARTÍN, LOS GRANADEROS Y LA VIOLENCIA DE GÉNERO", por Sergio Carciofi

Después de la derrota en Ayohuma el Ejército del Norte inició su retirada. Acosado y perseguido por los enemigos realistas llegó hasta Salta, donde el coronel Dorrego y los gauchos de Güemes lograron detenerlos mediante la guerra de guerrillas. En febrero de 1814 arribaron a Tucumán para ponerse a disposición del nuevo general en jefe del ejército, en reemplazo del brigadier Manuel Belgrano, José de San Martín.
Pocas semanas antes ya se habían unido un escuadrón de Granaderos a Caballo como refuerzo, que traía nuevas y modernas tácticas militares. Hasta ese momento la caballería del ejército patriota era casi nula y el desorden, la indisciplina y la mala formación de sus soldados forzaban a errores que ponían en peligro el éxito de la revolución. El general San Martín se dispuso entonces a transmitir los nuevos conocimientos a sus oficiales, que ya habían tenido una muestra en las reglas y comportamiento de sus granaderos.

jueves, 22 de septiembre de 2016

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: ¿Quiénes defienden y quiénes denigran la figura de Sarmiento?, a propósito de una nota de La Nación

En referencia a la nota publicada en el diario La Nación el 21 de septiembre de 2016 titulada: ¿Por qué el kirchnerismo quiso denigrar la figura de Domingo Sarmiento?, me gustaría compartir con los lectores la siguiente reflexión:
Durante su presidencia (1869-1974), Sarmiento avaló y promovió los fusilamientos sin juicio previo ni sentencia judicial alguna, y hasta ordenó la aplicación de leyes monárquicas para diezmar compatriotas (elegir a la suerte uno de cada diez y fusilarlo), como fue en el caso del intento de fuga de un contingente entrerriano en el fortín de Loncogüé o el fusilamiento de Zacarías Segura en San Luis; hechos que merecieron un encendido debate en el senado de la nación. Estas acciones no fueron consecuencia de simples “exabruptos propios de su carácter volcánico”. Designado por Mitre como Director de la Guerra contra el Chacho Peñaloza, llevó adelante una sangrienta guerra de policía que terminó con la decapitación del caudillo federal, cuya cabeza fue exhibida sobre una estaca en la plaza de Olta y que Sarmiento celebró diciendo que aplaudía el asesinato especialmente “por la forma”. Respecto de la guerra del Paraguay (llamada de la triple alianza o triple infamia) al enterarse de la muerte del Mariscal Solano López, escribió a su amiga Mary Mann que fue “providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní; era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana”. Opinión que extendió, como es conocida, a nuestros gauchos a quienes juzgaba útiles solo para abonar la tierra con su sangre.
La figura de Sarmiento, notable y polémica, desde siempre tuvo sus defensores que valoraron su exquisita pluma y las medidas que transformaron el país durante su gestión presidencial, pero también hubo grandes detractores como el autor del Martín Fierro o  el mismo diario La Nación, que atacó y denigró a Sarmiento durante los seis años de su gobierno.
El diario “La Nación Argentina” que funcionaba en la casa de Bartolomé Mitre y que a partir del 4 de enero de 1870  pasó a llamarse “La Nación”, fue el órgano de difusión política de los partidarios del mitrismo o “cocidos”, como despectivamente se los llamaba, y un despiadado crítico de la presidencia de Sarmiento.
El mismo sanjuanino desde la Casa Rosada escribía: “Don Bartolo me molesta por los medios imaginables, y él se ha encargado de cuanta cuestión desmoralizadora pueda presentarse. La Nación, usted recuerda, fue la que sacó los fusilados de Sandes para herirme. Se sublevaron los bandidos que mandó Urquiza [los fusilados en Loncogüé]: Don Bartolo alegó que no hubo concejo de guerra […] que era un asesinato.” (carta a al General Rivas, 1869)
Incluso la virulenta oposición de Mitre y su diario, llevó a Sarmiento a descargarse en una carta enviada a su amiga Mary Mann, escribiendo: "Los que sirvieron al General Mitre [...] tienen un diario que apura todos los medios para suscitar resistencias y dificultades, no economizando la calumnia, el ridículo y las imputaciones más odiosas". Y habiendo sufrido un intento de golpe de estado encabezado por Mitre, tres días después de entregarle el mando a Nicolás Avellaneda, finalmente concluyó: "[...] la difamación, la anarquía y la calumnia vomitadas toda las mañanas por aquellos albañales de la casa de don Bartolomé Mitre, que se llamaban Nación Argentina [...], nada han podido en seis años [de mi gobierno]" (en diario La Tribuna)
Son las consideraciones del historiador Miguel Ángel de Marco las que se basan en el maniqueísmo que él mismo denuncia; y las que olvidan, o soslayan, que las críticas a Sarmiento no son de ahora ni provienen siempre de los mismos sectores ideológicos. Prueba de ello es que este mismo diario La Nación, que ahora levanta al sanjuanino como bandera, lo atacó, denigró y hasta intentó derrocarlo.

Sergio Carciofi,
autor de "Loncogüé. Los fusilados de Sarmiento";
 Ed. Punto de Encuentro, 2016.


domingo, 10 de julio de 2016

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: Proclama de José de San Martín luego de oír a Mauricio Macri



Rey Juan Carlos y Mauricio Macri
"Compañeros y compañeras de mi Patria: Ya no queda duda de que una fuerte política neoliberal viene a atacarnos; ya oímos que el Imperio, por intermedio de Mauricio Macri y El Rey Juan Carlos, dice que estamos angustiados de pelear y que nuestros derechos y libertades ya no valen ni somos independientes; vamos a desengañarlos. La oposición se la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, militancia y organización en las calles no nos han de faltar; cuando se dividan los partidos políticos, nos organizaremos con los obreros en las fábricas, con los estudiantes en las universidades, con las familias en los barrios y si no, andaremos convocando y concientizando a los gritos por nuestros valles, pampas y montañas como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. La lucha es mejor que ser explotados por el neoliberalismo. Compañeros, juremos no dejar la lucha hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje."
Dibujo: Ricardo Carpani


José de San Martín
(Proclama del 10 de julio de 2016, luego de oír el discurso de Mauricio Macri en la histórica Casa de Tucumán)

domingo, 3 de julio de 2016

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "Somos del grupo los Salieris de Alvear y le robamos perdones a él, ah, ah, ah", por Sergio Carciofi

Nuevos grupos políticos se van reciclando en nuestra historia y siempre con el mismo entusiasmo y “entrega”. Justamente, en el año del bicentenario de nuestra independencia, la vocación por el cambio nos presenta a nuevos y jóvenes gobernantes que nos proponen desempolvar del Museo de Grandes Novedades algunas viejas costumbres: pedirle perdón al Rey.´
Por estos días el presidente Mauricio Macri se ocupó de los preparativos y decidió celebrar la Independencia de la Patria con la asistencia del Rey emérito de España, Juan Carlos de Borbón.
¿Cuáles son las razones de tan contradictoria decisión?

lunes, 22 de febrero de 2016

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: Obama se suma a las provocaciones de Macri, por Nelson Pascutto

El 24 de marzo Barack Obama pondrá un pie en Argentina
La visita a la Argentina del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el próximo 24 de marzo, fecha en que se conmemoran los cuarenta años del sangriento golpe militar de 1976, es una provocación.
No puede leerse de otra manera, si tenemos en cuenta que los golpes militares de esos años en Latinoamérica fueron impulsados, organizados y financiados por Estados Unidos, a través de la triste célebre Doctrina de la Seguridad Nacional y el genocida Plan Cóndor, que instrumentó las persecuciones y aniquilamiento de toda expresión popular en nuestros países. Acaso haya sido el asesinato del presidente democrático chileno, Salvador Allende, el magnicidio más atroz que desnuda groseramente la actuación de todo el aparato invasor de Estados Unidos sobre Latinoamérica en aquella época.

viernes, 4 de septiembre de 2015

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "Frantz, Aylan, Karim y el monstruo grande europeo", por NELSON PASCUTTO


...donde el ángel cierra sus alas y llora
donde el hombre baja sus brazos...
Luis Alberto Spinetta



En este mismo mes de septiembre pero de 1961 Jean-Paul Sartre, en su prólogo al libro Los Condenados de la Tierra de Frantz Fanon, les pedía a los europeos que “Tengan el valor de leerlo: porque les hará avergonzarse”. Cincuenta y cuatro años después, quizá les hubiera pedido lo mismo al ver la foto de Aylan Kurdu, el niño sirio que apareció muerto en una playa de Turquía y que, junto a sus padres, pretendían llegar a Grecia para escapar del horror de la miseria y la guerra.

sábado, 13 de septiembre de 2014

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX: TIERRA ADENTRO", por Daniel Lombardo (*)

Imagen actual del lugar de los hechos de Loncogüé
Durante este período podríamos decir que lo que actualmente es la pampa húmeda que incluye al actual partido de Carlos Casares, era un territorio virgen, recorrido por pueblos originarios en busca de su sustento. Habida cuenta que la llegada del ganado cimarrón , sea vacuno, equino y ovino, había desplazado los últimos vestigios de camélidos como el guanaco, con destino a tierras de pastos más duros, los pueblos originarios apelaban a aquellos animales para proveerse de todo lo que necesitaban para su subsistencia, sea toldos , vestimenta o alimentos. Indudablemente que era mucho más fácil cazar vacas, potros o apropiarse de ovejas, que perseguir guanacos, cuyo desplazamiento era más estacional y por lo tanto hacían recorridos mucho más largos. Esto les permitió a los pueblos originarios de la región ( puelches, ranqueles y mapuches ), menores desplazamientos y abandono gradual del nomadismo, por un sedentarismo más vinculado a zonas de aguadas y montes.

EL CONTEXTO INTERNACIONAL
Mientras en este confín del mundo se boleaban ñandúes y potros, con la única frontera de cielo y tierra,

viernes, 12 de julio de 2013

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "LAS DOS INDEPENDENCIAS", por Araceli Bellotta


Araceli Bellotta es historiadora. Entre sus libros publicados se encuentran los siguientes títulos: Las mujeres de Perón; Aurelia Vélez. La mujer que amó a Sarmiento; Los amores de Yrigoyen; y Eva y Cristina. La razón de sus vidas, de reciente aparición. Actualmente se desempeña como vicepresidenta a cargo de presidencia del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano “Manuel Dorrego”.
Gentilmente nos permitió difundir el interesante artículo publicado en su facebook, en ocasión en que se conmemora la Declaración de la Independencia de nuestra patria, el cual transcribimos a continuación:

José Gervasio Artigas
En pocos días, se conmemora el 197 aniversario de la Declaración de la Independencia, el 9 de julio de 1816, por el Congreso de Tucumán. Sin embargo, un año antes, en 1815,  lo había hecho el Congreso de los Pueblos Libres, convocado por José Gervasio de Artigas en Arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay, con la participación de representantes de la Banda Oriental, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Misiones y Corrientes, provincias que no concurrieron a Tucumán. Resulta interesante preguntar por qué el pronunciamiento de 1816 fue presentado por los manuales escolares como la única y primera declaración de independencia en nuestra historia.
Para comenzar a entender digamos que

domingo, 16 de septiembre de 2012

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "Valenzuela y Sanguineti tampoco cuentan la historia completa"



La presidenta Cristina comentando el libro

          La presidenta Cristina F. de Kirchner recordó, por cadena nacional, que el ex presidente Domingo F. Sarmiento clausuró los diarios La Nación y La Prensa. Ocurrió en ocasión del anuncio del aumento de la asignación universal por hijo (AUH), y tomó como referencia el libro Sarmiento periodista. El caudillo de la pluma, del funcionario macrista Diego Valenzuela y Mercedes Sanguineti.
           Sarmiento tomó esa decisión el 24 de septiembre de 1874, el mismo día en que Bartolomé Mitre decide levantarse en armas contra su gobierno. La causa de la “revolución” es el fraude electoral que alegaban los mitristas en las elecciones que llevaron a Nicolás Avellaneda a la presidencia.
          Las instrucciones de Mitre eran esperar hasta que Avellaneda asumiera el 12 de octubre, y así se los manifestó a sus seguidores: “Creo que debemos ir a la revolución cualquiera sea nuestro número; pero creo también que esta no debe hacerse mientras esté Sarmiento que preside un gobierno constituido, sino cuando él termine”. (F. Armesto, 1874) Sin embargo, el primer hecho revolucionario se desencadenó ese 24 —entre la cañonera Uruguay que trató de someter a la cañonera Paraná, la cual prefiere mantenerse fiel al gobierno—, y se resolvió el inmediato inicio de la revolución.
          El aviso a los conjurados con el golpe de estado mitrista se comunicó “por mensajes en clave disimulados entre los avisos de La Nación y La Prensa como estaba convenido para el caso” (J. M. Rosa, 1981).
          José C. Paz, propietario de La Prensa, escribió ese día en el editorial: “(…) el momento supremo ha llegado (…) o traidores a la constitución y a la patria, o defensores de las libertades públicas (…) Cerramos desde hoy las secciones editorial de La Prensa para ponernos al servicio del pueblo en el terreno de los hechos” (J. M. Rosa, 1981). Horas después, Paz y Estanislao Zeballos abandonaron su rol de periodistas para apoderarse de las armas de la comisaría de Belgrano.
          Sarmiento entonces declaró el estado de sitio y clausuró “La Nación, La Prensa, La Pampa, diarios rebeldes, y El Nacional que le es afecto” (M. Galvez, 1957).
          El Nacional fue el diario que apoyó a Sarmiento desde el mismo momento de su candidatura y luego a lo largo de su gobierno. Tal es así que el sanjuanino lo sentía como propio. En sus páginas el presidente publicó sus artículos para defender su gestión y contrarrestar la férrea oposición de los diarios la Nación Argentina primero y luego La Nación. Sarmiento escribía en febrero de 1869 a su amigo Posse: “Un vacío siento y tu pudieras llenarlo. Falta un escritor en la prensa. Si lees la Tribuna y el Nacional verás cuan pobre de exposición es mi gobierno (…) Con la realidad que yo pudiera crear, no alcanzaré a formar una opinión publica que la comprenda. Quisiera ser yo mi propio órgano”.
          Si algo debemos reconocer a Sarmiento, y tal vez más que a su obra educativa, es la amplia libertad de prensa que tuvo su gobierno. Diría que fue casi un fanático de la pluralidad de opiniones. La pluma fue su arma más eficaz y los debates su terreno de batalla preferido.
          Valenzuela y Sanguineti no dicen que Sarmiento cerró también su propio  diario, el oficialista Nacional. Como también cerró su diario José C. Paz para tomar las armas, porque ya no quedaba nada que debatir. El punto es que en esas jornadas Mitre sublevó el ejército contra el orden constitucional y decidió un golpe de estado. Su diario, La Nación, fue el fogonero de su política desestabilizadora y golpista y desde donde se complotaba transmitiendo las órdenes codificadas entre los avisos comerciales.
          El libro citado por nuestra presidenta, que se esfuerza en todas sus páginas en mostrar al Sarmiento de bronce que todos conocimos en la escuela, cuando tiene que poner en evidencia la tradición golpista del diario La Nación, prefiere esquivarla omitiendo datos.
          Si Velenzuela y Sanguineti hubieran “contado la historia completa”, nuestra presidenta al citarlos, en lugar de decir que Sarmiento cerró el diario La Nación, podría haber dicho: vean desde cuando viene la tradición golpista del diario La Nación.
           Mitre, que fue un pésimo militar, se rinde en La Verde, partido de 25 de Mayo, con su ejército de nueve mil hombres, ante los ochocientos cincuenta hombres sin artillería del teniente coronel José Inocencio Arias.
          Seis días antes de entregar el mando presidencial a Nicolás Avellaneda, Sarmiento escribe en el diario La Tribuna: “¿qué necesidad de fraude había para vencer a Mitre? (…), si la difamación, la anarquía y la calumnia por sistema, vomitadas todas las mañanas por aquellos albañales de la casa de Don Bartolomé Mitre que se llaman Nación Argentina (…) nada han podido en seis años”.
          No pudieron con Sarmiento, pero el diario La Nación sí tuvo éxito en muchos momentos de nuestra Historia y lejos está de abandonar sus propósitos. De modo que, los historiadores, no deberían confundirnos omitiendo los hechos que evidencian tradiciones vigentes y determinantes en la actualidad.

Sergio Carciofi

jueves, 26 de julio de 2012

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "Evita, la San Martín de los trabajadores"

En el centro de la plaza de San Martín de los Andes, provincia de Neuquén, hay una estatua del General San Martín (?) También hay varias placas conmemorativas colocadas por la comisión de fomento, la municipalidad, la comunidad chilena, un recuerdo de la visita a la ciudad de la comisión permanente de homenaje y un reconocimiento del regimiento 4 de caballería "Coraceros General Lavalle", entre muchas otras. Pero una placa, colocada hace cincuenta y nueve años, se distingue por dos razones: no refiere a San Martín y no es firmada por una institución.
 

sábado, 14 de julio de 2012

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA. "La Bastilla: una cárcel liberadora", por Sergio Carciofi

La toma de la Bastilla un día como hoy del año 1789, que dió inicio a la Revolución Francesa, tuvo alguna repercusión por estos lares. El virreinato era comandado por Nicolás Antonio de Arredondo y fue quien tuvo a cargo retener "estampas, papeles, impresos o manuscritos" que refieran a la situación francesa; reales órdenes de septiembre y octubre de 1789 así lo exigían. El alcalde de Buenos Aires, Martin de Álzaga, instruyó los procesos contra los franceses que difundian las ideas revolucionarias. Solo encontró algunos papeles que juzgó de poca importancia y que habían sido introducidos por un tal Santiago de Liniers y su hermano. Al parece eran realistas a ultranza, cosa que Santiago demostró con los años: lideró la resistencia a las invasiones inglesas de 1806 y 1807 y fue designado virrey. Pero, finalmente, no pudo escapar a las ideas revolucionarias de su país: la Primera Junta de 1810 no le perdonó haber participado de grupos contrarrevoucionarios y lo fusiló el el 26 de agosto de ese año. (Rosa 1981)
La toma de la prisión estatal de la Bastilla liberó a quienes estaban adentro del Antiguo Régimen y sirvió de fundamento a nuestra independencia. Al mismo tiempo condenó a quienes se quedaron afuera de la Revolución, como al bueno de Liniers.
SC
 

viernes, 25 de mayo de 2012

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "Los colores de la Revolución de Mayo"

¿Qué repartieron French y Beruti en la plaza el 21 y 22 de mayo de 1810? No fue la cinta azul y blanca, sino una cinta blanca acompañada del retrato del rey Fernando VII. La cinta fue blanca porque blanco es el color argentino de la heráldica (el blanco simboliza la plata) y el retrato..., bueno, tanto French y Beruti, como los demás integrantes de los intelectuales de la Revolución de Mayo (Belgrano, Castelli, Rodríguez Peña, Passo, Larrea, Matheu, Moreno, etc.) buscaban esconderse tras "la mascara de Fernando" para obtener una independencia aparente y protegida por Inglaterra. El 25 de mayo, junto con las cintas blancas, se repartieron cintas coloradas y azules, pues ya estaban incorporados definitivamente los cuerpos de milicia comandados por Cornelio Saavedra, el verdadero líder popular de la revolución. ¡Felíz día de la patria!
SC

sábado, 31 de marzo de 2012

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "Alfonsín, un presidente de saco y corbata "

Alfonsín, un presidente de saco y corbata
Escrito por Sergio Carciofi   
Domingo, 05 de Abril de 2009 16:25
Cuando Alfonsin asumió la presidencia tenía catorce años. Había vivido la vuelta y la muerte de Perón, el trágico gobierno de “Isabelita”, el temor a salir a las calles de la ciudad de La Plata, los comentarios acerca de personas que ya no estaban porque “algo habrán hecho” , los retenes de soldados en las rutas (había que pasar siempre con las luces encendidas del interior del auto), el ruido de bombas y disparos por las noches y hasta la intempestiva ocupación por militares de una escuela de Mar del Plata donde cursaba primer grado. Puedo ver aún la cara desencajada de mi madre pidiendo por mí entre soldados armados y enojados (“están buscando a un nene que trajo una pistola de agua”, me confesó temeroso un compañerito) Recuerdo también el mundial ´78, el gauchito, la canción que comenzaba diciendo: Vein-ti-cin-co mi-llo-nes-dear-gen-ti-nos jugareeemos el mundiaaalll... ¡La televisión a color de un vecino!, y la emoción de ver al “Increíble Hulk” con su color verde junto con mis amiguitos de la cuadra. ATC, Argentina Televisora Color. No puedo olvidar que pertenecen a esa época los almuerzos de Mirta Legrand y el anuncio de un “Tiempo Nuevo” de Bernardo Neustadt y Mariano Grondona. Los dos brazos en altos de Videla festejando la Copa del Mundo... Hoy, ver esa foto, me traslada a aquellos años y parece hacerme sentir y vivir el horror que entonces ignoraba. ¡Las Malvinas son argentinas! El comunicado del Estado Mayor Conjunto número uno, la plaza llena con Galtieri y los comentarios de los Sea Harrier abatidos, nos llenaban de emoción y fantasía pistolera en el “campito” del barrio. El single televisivo: ¡Argentinos a Vencer! me ponía la piel de gallina. Era para festejar y sentirse orgullosos de ser argentinos. No era para menos, ganamos el mundial y ¡estábamos ganando la guerra a los ingleses!

Mis primeros años fueron tiempos de uniformes, de disciplina, de no preguntar, de no hablar mucho..., todo eso era natural. La palabra Patria, ¡Patria!, a los gritos y con la P bien marcada. Los himnos, la bandera, San Martín y sus laureles..., y presidentes con uniformes y uniformes en las calles y uniformes en la escuela y uniformes, uniformes y uniformes que explicaban todo. No había nada que entender porque mejor era desentenderse...
 Luego comencé a escuchar que los milicos se van..., se van porque perdieron la guerra. Y, ¿quién viene si se van los milicos?, ¿a dónde se van? Vienen las elecciones, me dicen. ¿Qué son las elecciones?... ¿La gente elige?, ¿qué elige?, ¿por qué hay que elegir? ¿Cómo son las elecciones?, ¿democracia?, ¿qué es la democracia?, ¿peronistas, radicales...?, ¿qué son los partidos políticos?, ¿papá, sos de algún partido político? Tengo un amigo que dice que es radical,  ¿y yo qué soy, papá?... Hay mucha gente en la calle, ¿por qué hay tanta gente en la calle?, ¿qué pasó?, ¡¿ganó Alfonsin y es el nuevo presidente?! ¿Un presidente radical?, ¿no era que iban a ganar los peronistas?... ¡Cuanta gente en la calle, parece una fiesta!, ¿se puede salir?, ¿vamos?... Mañana asume y hablará desde el Cabildo... Lo vemos en colores y Alfonsin habla con su bastón y banda presidencial, pero, ¿qué pasa?, no entiendo. ¿Por qué el Presidente no lleva uniforme? Porque no es militar y porque, además, los presidentes usan saco y corbata... Acaso sea la respuesta a todas aquellas preguntas. También a las que no hice.           

Y con ese hombre de saco y corbata despertaron los dormidos, volvieron los que se fueron, gritaron los silenciados, ¡hubo fiestas en las calles!, peñas, bailes, música, rock nacional (La dicha en movimiento), guitarreadas en las plazas, comités, unidades básicas, centros de estudiantes, debates, charlas, marchas, banderas, películas, libros, militancia, mucha militancia, y política, mucha política. Se notaba la alegría en la calle y la conciencia en las casas. Hubo noticias horribles, y con ellas más preguntas con muchas respuestas. Había ganas de estudiar, de saber y de discutir lo que descubríamos. Nos enteramos de que había más partidos y opiniones y pensamientos. Con el saco y la corbata del presidente vinieron los gobernadores, diputados, intendentes, concejales..., todos elegidos por el pueblo. Las municipalidades estaban abiertas y ahí debatimos la educación en el Congreso Pedagógico, el Nunca Más, el juicio a las Juntas. Ahí hicimos vigilia en esa Semana Santa porque todos, casi sin darnos cuenta que nos estábamos dando cuenta, aprendíamos a defender la democracia. Esa democracia, que era de saco y corbata, que era Alfonsin.
             Alfonsin, que se nos fue, vino a darnos el debate. Un debate gigante y festivo, en un torrente de diversidad de ideas.  Nos aguijoneó con la tolerancia a las diferencias y nos comprometió a participar y a ser responsables con nuestra libertad recuperada, para hacerla más libre. Sus discursos fueron un cachetazo sonoro a las mejillas dormidas y timoratas y una sentencia de “Nunca Más” para los dictadores y genocidas. Y sobre todo cuando gritaba con claridad y emoción el preámbulo de la Constitución Nacional. Alfonsin vino para eso, para devolvernos nuestra Constitución, nuestra libertad, nuestra democracia; vino a ponerse el saco y la corbata para llevar a cabo lo que ahora escribo de memoria: constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad. Para nosotros.

Publicado el domingo, 05 de Abril de 2009 16:25 en:
http://www.reinapatagonia.com.ar/index.php/Ramos-generales/alfonsin-un-presidente-de-saco-y-corbata.html





sábado, 3 de diciembre de 2011

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "Historia de la estrofa agregada a la marcha peronista" ", por Nelson Pascutto

La marcha peronista tiene su historia, y las últimas estrofas agregadas por la Juventud Peronista también.

Al finalizar la marcha, y mientras los demás aplaudían o gritaban Viva Perón, La JP de los años 70 incorporaba la siguiente estrofa: 

"Con el fusil en la mano 
y Evita en el corazón
Montoneros Patria o Muerte,
los soldados de Perón."
 
En los años 80 volvía la democracia y se pasaba de la resistencia a la lucha por saber dónde estaban los desaparecidos y por el castigo al los culpables de los secuestros, torturas y muertes. La JP entonces cambio el agregado:

"Los gorilas pisotearon
la patria con su traición
y en tu juventud guerrera
no habrá olvido ni perdón"

Los años 90 fueron lapidarios para la militancia. La política era mala palabra y ser militante y de la JP era apoyar el proyecto neoliberal del menemismo. Los compañeros de la JP de los 80 se disgregaron o reubicaron en otros espacios políticos por afuera del Partido Justicialista. Hasta que Néstor Kirchner asumió la presidencia y puso especial interés en recuperar la política y la militancia juvenil. Ahora cualquiera podrá volver a oír la marcha en las calles, y también en algún bar o restaurante después de una movilización. En consecuencia, la JP de hoy cambió nuevamente la  estrofa agregada:

"Resistimo´ en los 90
Volvimo´ en el 2003
Junto a Néstor y Cristina
La gloriosa JP"

No podemos predecir el futuro pero sí imaginar que nuestra juventud gloriosa seguirá dando testimonio de su lucha cada vez que se cante la marcha peronista. Por lo tanto, ¡presten atención cuando se canta la marcha porque, al mismo tiempo, se está escribiendo nuestra historia!




Nelson Pascutto (diciembre 2011) 

sábado, 27 de agosto de 2011

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "La gestión de Carlos Casares en el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires"


El 12 de octubre de 1874 Nicolás de Avellaneda asumió la presidencia de la nación. El presidente saliente, Domingo Faustino Sarmiento, le dio la banda y le dijo: “haga digno el sillón donde Rivadavia y Sarmiento se sentaron”. A decir verdad, Avellaneda ya había hecho digno el cargo de Ministro de Instrucción Pública (de Educación hoy), al llevar adelante el exitoso e indeleble plan educativo sarmientino; de hecho el historiador Manuel Galvez atribuye los logros de la política educativa de Sarmiento a su ministro, y el mismo Avellaneda se adjudica el mérito en sus “Escritos y Discursos”, editados en 1910, diciendo que su tarea educativa como ministro “Es la página de honor de mi vida pública y la única a cuyo pie quiero consignar mi nombre”.
El vicepresidente fue Mariano Acosta, quien al asumir dejó vacante el cargo de Gobernador de Buenos Aires. De modo que se planteó el problema de la elección del titular. Los aspirantes al máximo cargo provincial eran los jóvenes integrantes del club “Guardia Nacional” del partido autonomista que lideraba el astuto Adolfo Alsina. Ellos eran: el brillante universitario y gran orador Aristóbulo del Valle, el ambicioso Dardo Rocha y el hosco hijo de un mazorquero fusilado en 1853, luego un gran caudillo popular, Leandro N. Alem.
Sin embargo, el candidato del Partido Autonomista era el presidente del ferrocarril oeste, Antonino Cambaceres. Rápido de reflejos, los jóvenes de la Guardia Nacional proponen de candidato a la gobernación a su jefe, Adolfo Alsina. Este, que en verdad estaba interesado en manejar los hilos del poder desde el Ministerio de Guerra, acepta la propuesta pero hace una jugada magistral que conforma a todas las partes: por un lado, le dio a Cambaceres la presidencia nominal del partido y, por otro, hizo gobernador de la provincia de Buenos Aires a una figura prominente en los ámbitos rurales y sociales, un tal Carlos Casares.
El 1 de marzo de 1875, producto de lo que hoy llamaríamos una “rosca política”, Carlos Casares asume la gobernación. Al día siguiente, el diario La Nación reproduce su promesa: “borrar las huellas que dividían al pueblo”
Entre sus actos de gobierno podemos destacar: (i) durante 1876, ante la crisis económica que imposibilitaba la conversión de los papeles en oro (algo similar a la convertibilidad de Cavallo), Carlos Casares cerró la oficina de cambios del Banco de la Provincia con el objeto de salvaguardar el oro del erario público (pueden llamarlo “corralito” o “corralón”); (ii) en las elecciones legislativas porteñas del 25 de mayo de 1877, Carlos Casares destituye al comisario Hipólito Irigoyen, por no reprimir a su tío Leandro N. Alem, quien dirigía personalmente un enfrentamiento callejero, con heridos y muertos, contra el alsinismo que lo había dejado afuera de los cargos electivos. Además, en esa oportunidad Carlos Casares destituye a Alem de su cargo en las “Guardias Nacionales”. Evidentemente no pudieron digerir que el caudillo de balvanera haya ganado en algunas parroquias; y (iii) el 14 de mayo de 1877 muere el Brigadier General Juan Manuel de Rosas. Sus familiares, entonces, invitan públicamente al funeral el 24 de abril en la iglesia de San Ignacio (inaugurada en 1722 en la actual Manzana de las Luces); como consecuencia de tal invitación todo el arco político del momento lo repudia enérgicamente. Los diarios llegan a decir “Este es un cartel de infamia que pretende colgarse a la espalda del pueblo de Buenos Aires”. Alsina, que nunca dio puntada sin hilo, vio la oportunidad de hacer una misa a las victimas del rosismo y fundirse en un abrazo conciliador con su archienemigo Mitre. Carlos Casares, siempre bien dispuesto a los deseos de su jefe Alsina, firma un decreto que en su artículo 1 establece “prohíbase toda demostración pública a favor de la memoria del tirano Juan Manuel de Rosas cualquiera sea su forma”; “en consecuencia prohíbanse los funerales para que se ha invitado para el día martes en el templo de San Ignacio”.
En fin, una gestión digna de quien, como dice Maquiavelo, asumen un cargo con las armas y fortunas de otros.
Sergio Carciofi
Fuentes: Jose María Rosa (1981) y Manuel Galvez (1948)
Foto: Retrato de Carlos Casares, publicado en Wikipedia