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viernes, 12 de julio de 2013

DE UNA PUNTA A OTRA DE LA HISTORIA: "LAS DOS INDEPENDENCIAS", por Araceli Bellotta


Araceli Bellotta es historiadora. Entre sus libros publicados se encuentran los siguientes títulos: Las mujeres de Perón; Aurelia Vélez. La mujer que amó a Sarmiento; Los amores de Yrigoyen; y Eva y Cristina. La razón de sus vidas, de reciente aparición. Actualmente se desempeña como vicepresidenta a cargo de presidencia del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano “Manuel Dorrego”.
Gentilmente nos permitió difundir el interesante artículo publicado en su facebook, en ocasión en que se conmemora la Declaración de la Independencia de nuestra patria, el cual transcribimos a continuación:

José Gervasio Artigas
En pocos días, se conmemora el 197 aniversario de la Declaración de la Independencia, el 9 de julio de 1816, por el Congreso de Tucumán. Sin embargo, un año antes, en 1815,  lo había hecho el Congreso de los Pueblos Libres, convocado por José Gervasio de Artigas en Arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay, con la participación de representantes de la Banda Oriental, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Misiones y Corrientes, provincias que no concurrieron a Tucumán. Resulta interesante preguntar por qué el pronunciamiento de 1816 fue presentado por los manuales escolares como la única y primera declaración de independencia en nuestra historia.
Para comenzar a entender digamos que
para febrero de 1815, Montevideo había sido recuperada por las fuerzas patriotas y era gobernada por Fernando Otorgués, que respondía a Artigas, enfrentado con Buenos Aires por su política centralista. El 24 de marzo, la provincia de Santa Fe se sumó a la postura del jefe oriental que ya sumaba a todo el Litoral.
El Director Supremo, Carlos María de Alvear, decidió enviar un ejército al mando del general Ignacio Álvarez Thomas para intentar detener la revuelta, pero éste último también desconoció a quien lo había enviado y se sumó a la postura de Artigas. Alvear renunció y fue reemplazado por José Rondeau.
Artigas entendió que su postura federal había triunfado. Por eso convocó a un Congreso y lo comunicó al Cabildo de Buenos Aires: “Hoy mismo van a salir mis circulares convocando a los Pueblos que se hallan bajo mi mando y protección para que por medio de sus respectivos diputados entiendan en la ratificación espontánea de la elección, que para ejercer la suprema magistratura recayó en la muy benemérita persona del Brigadier D. José Rondeau, y en calidad de suplente, en la del general del Ejército Auxiliar, don Ignacio Álvarez”.
Es que a diferencia de la modalidad adoptada por la dirigencia de Buenos Aires que consideraba válidos los nombramientos a partir de los acuerdos de quienes integraban el gobierno, Artigas y los pueblos que lo seguían entendían que cualquier funcionario debía ser designado por la voluntad popular, es decir, a través del voto.
Tremenda sorpresa recibió el Jefe oriental cuando Álvarez Thomas envió desde Buenos Aires  a Francisco Bruno e Rivarola y a Blas Pico para que negociaran con él. A bordo de una goleta anclada en el río Uruguay, frente a Paysandú, Artigas escuchó la propuesta porteña que ofreció la independencia de la Banda Oriental, y que las provincias de Corrientes y Entre Ríos eligieran con libertad ponerse bajo la protección de uno de estos dos gobiernos.
Artigas rechazó la posibilidad de secesión de la Banda Oriental del resto de las Provincias Unidas y convocó a un Congreso en el Arroyo de la China, que se reunió el 29 de junio de 1815, y que declaró “la independencia absoluta de estas colonias” afirmando que “ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España y la familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el estado de la España, es y debe ser totalmente disuelto”.
La otra decisión fue que “las provincias de la Liga y la Liga misma, formarían parte del Estado denominado Provincias Unidas del Río de la Plata, en el pleno goce de toda su libertad y derechos, pero sujetas desde ahora a la Constitución que organice el Congreso General del Estado, legalmente reunido, teniendo por base la libertad”.
Un año después, cuando se produjo la declaración de la independencia en Tucumán, Artigas le escribió al Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón: “Ha más de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia absoluta y respectiva” y le pidió que lo informara al “Soberano Congreso para su superior conocimiento”.
Buenos Aires nunca reconoció este antecedente y cuando muchos años después Bartolomé Mitre escribió su “Historia de Belgrano y la Independencia Argentina” omitió este Congreso al que habían asistido 6 provincias que no se habían sumado en Tucumán. Es que para entonces, el gobierno porteño había decidido que el enemigo más importante no era España sino aquellos que en el propio territorio se oponía a su política centralista.
Tres años después, el 14 de marzo de 1819, el general José de San Martín le escribió a Artigas: “Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos todo y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieran atacar nuestra libertad”.
Pero no era Artigas quien debía hacer aquél esfuerzo, sino el gobierno de Buenos Aires que ya había decidido sus objetivos. En vez de juntar fuerzas para culminar la guerra contra los españoles, se propuso utilizar los ejércitos para disciplinar  las disidencias internas. Y Artigas, jefe de los pueblos del Litoral, ocupó entonces el sitio del enemigo.

Araceli Bellotta

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