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martes, 19 de noviembre de 2013

RECOLECCIÓN DE PRINCIPIOS: "Volvió Cristina y, con ella, las grandes ideas", por Sergio Carciofi

Volvió la presidenta Cristina. Y, en su ausencia de más de un mes, para los hombres de buena voluntad que pisan el suelo patrio la incertidumbre fue una: y si no vuelve, ¿quién llevará a cabo las grandes ideas gestadas en esta última década?
Antonio Gramsci, en sus cuadernos de 1930, decía que “las ideas son grandes en cuanto son realizables” y que la aplicación de esas ideas a través de las leyes y reglamentos “indican la real estructura política y jurídica de un país y de un Estado”, (Ley de medios, Ley de movilidad jubilatoria, AUH, Ley de financiamiento educativo, Ley de identidad de género, etc., etc., etc…) De modo que, en términos gramscianos, la preocupación que planteamos tiene muy buenas razones porque, además (y esto es lo que parece decisivo en los tiempos que corren): “el estadista de categoría intuye simultáneamente la idea y el proceso real de actuación”.
Por lo tanto, y al parecer, la intuición del gobernante es de vital importancia política. Y, si esto es así, no cualquiera está en condiciones de guiar los destinos de un país, al menos en lo que refiere a la realización de grandes ideas.
La ausencia forzosa, por razones de salud, de la presidenta coincidió con la última etapa del proceso eleccionario (que renovó concejales y diputados y senadores provinciales y nacionales), por cuanto pudimos oír a innumerables “proyectistas charlatanes” (así los llama Gramsci) lanzando desarticuladas ideas impracticables y que en nada coinciden con la realidad. Al pasar podemos mencionar la propuesta dostoyevskiana de “un crimen, un castigo” difundida sin explicación alguna por Francisco De Narváez; o el llamado aparentemente sentido de Sergio Massa de "dejar de lado la mezquindad política y trazar un plan como país a diez años", para que "gobierne quien gobierne, las políticas continúen" (Tiempo Argentino, 21.10.2013), sin explicar a qué políticas se refiere y, en su caso, cómo y cuándo las llevaría a cabo. No podemos dejar pasar “la rosca electoral” de Mauricio Macri y su agrupación (PRO), de llevar tres candidatos en la lista de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires sin ningún acuerdo programático y con el sola intención de "trabajar juntos en la provincia y ponerles un límite a los Kirchner" " (Mauricio Macri en Tiempo Argentino, 18.07.2013) ¿Límites?, ¿cuáles?, ¿cómo?, ¿por qué?..., no se sabe o nunca queda del todo claro. Esto sin mencionar las declaraciones relacionadas con la enfermedad de Cristina Kirchner, por parte de candidatos que se dicen progresistas y que no hacen más que progresar día a día en el ridículo y la vergüenza ajena, como es el caso de Victoria Donda y su tristísima comparación de la presidenta con una planta.
Y, ante este festival de charlatanerías políticas, los buenos hombres y mujeres tienen razón en plantearse seriamente la pregunta inicial, que se reformulan día a día, minuto a minuto, diciéndose a sí mismos: no hay nadie que la reemplace, un candidato es más impresentable que otro, ¿cómo puede ser que no haya uno capaz?
No sabemos si lo hay. Y si lo hay, por ahora no aparece. Lo que sí sabemos es que hay charlatanes desprovistos de toda intuición política, y como sostiene Gramsci “son charlatanes precisamente porque no saben ver los vínculos de la gran idea lanzada con la realidad concreta, no saben establecer el proceso real de actuación”.
Ayer volvió la presidenta y todos estamos aliviados. Algunos descargaron en el llanto la tensión que fue creciendo en sus gargantas ante la incertidumbre del futuro, otros  gritaron su reaparición como un goool! Pero ya pasó. Las grandes ideas que transformaron la Argentina en la última década todavía tienen al frente a una gran política y estadista, capaz de intuir simultáneamente idea y ejecución. Al menos por dos años (que no es poco)...


Sergio Carciofi

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