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sábado, 17 de diciembre de 2011

ALPARGATAS SÍ, LIBROS TAMBIÉN: "La democracia es una cuestión de espacios", por Enrique Buracco

          Fiesta de la democracia, soberanía popular, recambio institucional. Bonitas palabras para describir un acto administrativo mas, en la sucesión de acontecimientos políticos de un país que ya no asombran, dado que se repiten con precisión matemática cada cierta cantidad de tiempo. No había alcanzado a disiparse el humo de los choripanes ni a apagarse la brasita de los fuegos artificiales, cuando el nuevo intendente municipal ingresó a su despacho para familiarizarse con el nuevo ámbito de trabajo, lugar desde donde cada decisión a tomarse repercutirá indefectiblemente para bien o para mal en la totalidad de la población. Cuando se dispuso a tomar asiento sintió que el sillón le quedaba chico. Trató de acomodarse pero fue imposible ocuparlo por completo, como que le quedaba medio culo afuera, si se me permite la expresión. Dispuesto a corregir esta situación, se levantó y descubrió con cierto asombro que la mitad del mismo estaba siendo ocupado por el anterior intendente que no aceptaba razones e insistía en permanecer ocupando ese espacio, alegando algo así como que la generosa democracia es anterior a su mezquina reglamentación, que los plazos son a veces eternos para una mala gestión y a veces fugaces, cuando se desarrolla un proyecto superador y que el mandato popular le exigía continuar en el cargo, resistiendo empujones y culazos propinados para desalojarlo. En tanto sucedía esto, subían por la escalera intendentes anteriores que también reclamaban mantenerse en el cargo, manifestando nunca haberse ido del todo, incluso invitando a descendientes de mandatarios fallecidos a acercarse y hacerse cargo de sus nuevas obligaciones. Esta dirección colegiada de los asuntos municipales de a poco fue tornándose contradictoria y confusa pues mientras un intendente dictaba un acto administrativo, otro lo derogaba, el otro lo suspendía y el otro llamaba a un referendum, a fin de ser coherente con sus ideales de democracia directa y participación ciudadana. Igualmente, el ejecutivo no era el único lugar donde ocurrían estos acontecimientos. El Concejo Deliberante llegó a sesionar con cuatro presidentes, ocho secretarios, seis encargados de sonido treinta y ocho secretarios de bloque y sesenta y seis concejales, ya que los ediles suplentes también exigieron el derecho de pertenecer a tan distinguido recinto en virtud de que la voluntad popular también se puede entender de manera bíblica, donde los últimos sean los primeros, maxime en un país donde siempre existe un jurista dispuesto a interpretar cualquier verdura con la seriedad y la responsabilidad que seguramente la patria jamás reclamará. De más está decir que las últimas sesiones se llevaron a cabo en la Plaza del pueblo ya que a medida que pasaban los días se iban incorporando más y más representantes al cuerpo legislativo, ciudadanos que habían participado en boletas electorales de la UCD, de don Paco Manrique y del Partido Blanco de los Jubilados. Esta situación también generaba otros problemas al convulsionado panorama político ya que mientras una parte del cuerpo legislativo aprobaba una ordenanza disponiendo la doble mano de una calle, otra parte del cuerpo decidía que la circulación sería de izquierda a derecha, otra parte de derecha a izquierda y otra parte, hacerla peatonal. Se llegó al colmo de  abrir y cerrar una moratoria cuatro veces y aprobar y desaprobar un presupuesto municipal disponiendo, por un lado, la construcción de un monolito en homenaje al Intendente como gran administrador de los recursos públicos y por otro lado, denunciarlo a las autoridades por ladrón y coimero, formando una comisión investigadora que eche luz sobre la contabilidad dudosa. Y todo esto en una misma noche y en una misma sesión. En otras dependencias, el caos era parecido: mientras un jefe mandaba a asfaltar una calle, el jefe anterior le enviaba un camión de mejorado, mientras uno mandaba a llenar la pileta del Balneario en julio, el otro mandaba a clausurar la temporada, mientras uno compraba un tomógrafo el otro vendía las camas del Hospital, mientras uno tomaba personal el otro los despedía, mientras uno denunciaba al cura por pedofilia el otro iniciaba los trámites de canonización. Se decidió entonces solicitar la mediación del Gobernador a fin de proceder a la búsqueda de una solución consensuada pero del otro lado de la línea  la telefonista de la Gobernación requirió a sus interlocutores un poco de precisión acerca de con cuál de los mandatarios en ejercicio querían dialogar, con Scioli, con Duhalde, con Solá, con Ruckauf, con... Como última carta, intentaron comunicarse con la Casa Rosada, siendo atendidos de inmediato por Aníbal Fernandez, que luego de escuchar atentamente el problema, les aclaró: Mirá fiera, yo ya no tengo nada que ver, pero viste?, todavía estoy acá. Así es la democracia, hay lugar para todos. Captás?                                           

Enrique Buracco
16/12/2011

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