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domingo, 11 de noviembre de 2012

LA OBRA DE TEATRO DE LA SEMANA: "LAS CRIADAS", por Federico Gascón



LAS CRIADAS
de Jean Genet.

Actúan:
Victoria Almeida, Paola Barrientos, Marilú Marini

Vestuario y Escenografía: Oria Puppo
Dirección: Ciro Zorzoli

TEATRO PRESIDENTE ALVEAR
Av.Corrientes 1659
Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo
Era mi intención original escribir acerca de LAS CRIADAS, obra que podemos disfrutar en el Teatro Presidente Alvear, pero situaciones que me tocaron vivir durante la función me hacen dedicarle unos párrafos iniciales a una breve radiografía de la experiencia de ver teatro en Buenos Aires en estos tiempos.

Tema: El Teatro Versus la Gente.

Al espectador no se nos pide mucho, y se nos da muchísimo a cambio. Se nos pide: 1) abonar la entrada, 2) sentarnos, 3) mantener silencio durante la función, y 3) aplaudir (opcional)

¡Ay!, la gente y sus celulares. Desde hace ya un año a esta parte, no he ido a ver una sola obra teatral –desde el teatro mas liviano y puramente comercial hasta la obra mas clásica– sin tener que experimentar la brutal interrupción de los ringtones durante las funciones. Leve reseña a continuación:

-En un varieté con Antonio Gasalla, ante el sonido insistente (si, porque le sonó, no atendió, pero tampoco lo apagó. Y LE VOLVIO A SONAR) de su celular, Antonio interrumpió su monólogo e increpó al espectador con, más o menos, estas palabras:
“No te hagas problemas y atendé. Probablemente hayas dejado el celular prendido porque debés tener un familiar cercano internado en grave estado y necesitás estar al tanto de su estado de salud. Porque obviamente todos seguimos yendo al teatro aunque tengamos a la madre al borde de la muerte”

-En LAS CRIADAS, con un celular que sonaba, y un público que no dejaba de hacer ruidos con sus insufribles caramelos, la actriz Paola Barrientos hizo uso de un recurso planteado por la puesta del director, y “utilizó” a su personaje para acallar a la platea al grito de “LOS RUIDOS!”.

Porque no son solamente los celulares. Los caramelos y múltiples golosinas empaquetadas inconvenientemente generan insufribles distracciones. Va una anécdota:

-En la noche de estreno de LAS BRUJAS DE SALEM, el actor Juan Gil Navarro, harto del sonido de papas fritas (¡) consumidas vorazmente por una espectadora sentada en primera fila, decidió cortar por lo sano y le quitó el paquete, arrojándolo a un costado.

-Una vez más en LAS CRIADAS me tocó ver como dos jóvenes espectadoras, con juguetonas sonrisas que delataban la conciencia de su picardía, ingresaban a la sala con sendas bolsas de papel marrón semiocultas. Una vez sentadas, un glorioso, ruidoso y oloroso Combo McDonalds salió a la luz, con sus papas fritas, hamburguesas, gaseosas correspondientes.
¿Necesitamos comer mientras miramos teatro? ¿Hablar por teléfono? ¿Hablar entre nosotros? En mi caso, la experiencia de tener actores de carne y hueso regalándome un viaje a otro mundo con sus palabras y una bella escenografía no me dejan lugar para nada más. De hecho, lo maravilloso de la experiencia teatral es el dejarlo todo atrás y dejarse llevar. Evidentemente, muchos no pueden hacerlo, y viajan con todo su exceso de equipaje a cuestas. Insufribles. Suficiente: a comentar la obra en cuestión: LAS CRIADAS.

Ciro Zorzoli define la obra que actualmente dirige en el magnífico Teatro Presidente Alvear como “un volcán de palabras”. Es ésta una descripción mas que adecuada para la experiencia de ver este texto potente de Jean Genet en escena, actuado magistralmente por  Victoria Almeida, Paola Barrientos y Marilú Marini. Dos criadas y su Señora.
La Señora. Marilú Marini da vida a un ser sobrehumanamente monstruoso, una criatura compuesta de movimientos, gruñidos y gestualidades inspiradas en monstruos que van desde vampiros, fantasmas acechantes hasta novias de Frankenstein. Su entrada en escena quita el aliento – sus gritos guturales hielan la sangre y causan carcajadas, regalándonos un desopilante tour de horrores cotidianos.
Paola Barrientos y Victoria Almeida son sus criadas, pero también son mucho más que eso. A través de los muchos giros del texto, ellas son las criadas, las hermanas, la Señora misma. Las actrices muestran una ductilidad absoluta a la hora en entrar y salir de las múltiples exigencias interpretativas de sus personajes. Paola Barrientos, ya muy popular en sus trabajos en televisión, demuestra un talento feroz a la hora de transitar teatro clásico. 
Tanto el vestuario como la escenografía, ambos de Oria Puppo, son un placer visual. La Señora viste (y desviste) plumas, pelucas, tapados y zapatos, a cual más glamoroso. Las actrices, a través de un muy ingenioso juego de dirección, se encuentran “atrapadas” en la bella escenografía, intentando escapar de la misma sin demasiado éxito. La puesta propone así un juego meta-teatral, con personajes que cuestionan las fronteras de la ficción y la realidad.
En este volcán de palabras, la obra fluye como lava caliente, arrasando impiadosa con todo a su paso. Mi recomendación es verla ya mismo – Las Criadas desafortunadamente baja de cartel el 2 de diciembre. YA!

Federico Gascón


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